LA IMPORTANCIA DE JUGAR CON MUÑECOS

Seguramente no lo recuerdes, pero uno de los primeros juguetes que tuviste fue un muñeco. Tanto da si se trataba de un peluche, un mini bebé de goma o una muñeca de trapo. También da lo mismo si eres chico o chica; Tú tuviste un muñeco, y lo quisiste muchísimo.

Lo cierto es que la muñeca es el juguete por antonomasia; existen desde el origen de las civilizaciones, y ello es debido a una razón muy simple: el juego imita a la vida, y en nuestra vida están presentes desde los inicios otros individuos que nos rodean, personas que forman parte de nuestro entorno, empezando por la familia, claro.

Cuando regalamos un muñeco a un niño o niña, le estamos proporcionando un nuevo amigo, “alguien” en quien proyectar sus emociones y descubrimientos. Y será también observando cómo interactúa con ese muñeco como podremos percibir las cosas que son importantes para el niño, las que le marcan, las que le llaman la atención e incluso las que necesita.

En efecto, observar el juego de los niños puede darnos una idea muy clara de cómo se sienten, de lo que demandan, de lo que les gusta y les disgusta.

Lo que el niño proyecta cuando juega es una expresión sincera de su mundo interior, ese que, en virtud de su corta edad, o bien de su dificultad para manifestar sus sentimientos, no se verbaliza, pero que puede ofrecerse en una visión nítida a poco que prestemos atención a sus juegos.

EL MUÑECO BEBÉ: IDEAL PARA EL APRENDIZAJE

Aunque los muñecos bebés parecían ser, hasta hace apenas un par de décadas, privativos de las niñas, por fortuna la tendencia es la de diluir esa nefasta línea divisoria que separa los juguetes por género. Y ello ha traído muchos beneficios para los más pequeños.

A día de hoy, pocos se espantan cuando un pequeño pide una muñeca, y lo idóneo sería que, precisamente, los adultos que tuvimos que sufrir tan absurda norma contribuyésemos a su completa desaparición, eliminando los prejuicios que tanto daño causan.

Jugar con muñecos bebé puede ser una experiencia muy positiva para niños y niñas, en tanto a que, como ya hemos dicho antes, les ayuda a proyectar su mundo interior, pero también hay otras ventajas.

Cuando un niño juega a vestir y a desvestir su muñeco, está al mismo tiempo adquiriendo hábitos de autosuficiencia a la hora de vestirse por sí solo. La práctica de poner mangas, cerrar botones, etc. va a ayudar al pequeño a asimilar esa mecánica para sí mismo. Otro tanto ocurre con la tarea de bañar al muñeco, y con la de darle de comer.

Por otro lado, este juego también potencia sus habilidades para la empatía, el cuidado, el afecto… Cuando un niño cuida de su muñeco, cuando ejerce de médico para él, de padre, madre o profesor, está aprendiendo a tratar a otras personas como le gustaría que le tratasen.

UN MUÑECO PARA CADA EDAD

A la hora de elegir el muñeco bebé ideal para nuestros hijos, nietos o sobrinos, hay que tener en cuenta algunos factores.

El tamaño: regalar muñecos bebé que sean tan grandes como el propio niño -o incluso más- hace que le sea difícil manejarse con él. Hace algunas décadas el tamaño de los muñecos solía ser estándar, y se movían por modas. A día de hoy, hay una opción acertada para cada tamaño de manitas.

El tipo de muñeco: un bebé reborn puede estar muy bien para un niño o una niña a partir de como mínimo ocho o nueve años, pero es del todo inapropiado para un niño más pequeño. En primer lugar, porque son caros, y requieren de una serie de cuidados que un niño menor de esa edad no puede proporcionarle, y en segundo lugar porque, precisamente por ese acabado orientado a coleccionistas o niños más mayores, su juego se vería limitado.

Lo ideal para los primeros años son los muñecos bebé de pequeño tamaño, como los mini de entre 20 y 30 centímetros -de los que hay una amplia gama en el mercado-, como los Pillines de Arias o los graciosísimos Pepotes de Nines D’Onil.  En cualquier caso, y sea cual sea nuestra elección, no hay que olvidar que los juguetes que demos a los menores de dos años deben estar exentos de cualquier pieza -botones, etc.- susceptible de ser ingerida.

Muy apreciados en los primeros años son los muñecos con mecanismo; entre ellos podemos encontrar a Baby Susú, un muñeco de Berjuán que trae todo tipo de accesorios, que come de verdad y luego mancha su pañal. También son una buena opción los preciosos bebés Elegance de Arias, que tienen mecanismo de lloro y de risa, algo que gusta mucho a los pequeños.

En España contamos, por fortuna, con todo un valle orientado a la fabricación de muñecas de calidad, y es por ello por lo que podemos disfrutar de un producto muy variado y con unos estándares de seguridad que son difícilmente superables. Y al ser de casa, también son mucho más asequibles.

No es de extrañar que nuestros muñecos sean demandados en el mundo entero, a pesar de la oferta asiática con sus precios bajos; la tendencia es cuidar que la seguridad y el bienestar de nuestros pequeños esté por encima de las cuestiones económicas, y así debe ser.

Aprendiendo a ser mejores personas, ellos cuidan de sus muñecos. Y nosotros debemos cuidarles a ellos.

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