MENOS GAITAS Y MÁS JAMÓN

 

Que tu tía Puri se cuele en diciembre con una figurita de porcelana comprada en el chino debería ser instaurado como tradición navideña. O eso, o tipificarlo como delito en el código penal.

Quien dice figurita de porcelana dice corbata de rayas, jersey chillón o bufanda número veintiocho, que ya no sabes dónde ponerlas, porque te falta cuello para tanta lana.

Luego, además, te ves en la obligación de ponerte la prenda en cuestión cuando vas a visitarla, para que vea que te ha gustado, (aunque sea un insulto a la vista y los perros ladren por la calle a tu paso) o, allá por marzo, te avisa de que viene a verte, y en casa os volvéis locos buscando el payaso bizco made in Taiwan que os trajo para felicitaros las pascuas.

Y así todos los años.

Claro que hay que comprender a las tías Puri del mundo; regalar por regalar es un fastidio.

Si no tienes mucho contacto con ese familiar o amigo al que,

EL JUGUETE EDUCATIVO: NIÑOS QUE PIENSAN, ADULTOS QUE TRIUNFAN

 

Se nota en el aire; es una mezcla de aire fresco y aroma a castañas asadas, de tazón de chocolate caliente y estufa encendida, de charcos de lluvia en los que se reflejan las luces tempranas de las farolas.

En efecto, se acercan las fiestas del espumillón, los turrones y la purpurina… ¡Y de los regalos!  Y por ello, los papás y mamás más previsores ya están encargando a sus majestades de Oriente los juguetes que aparecerán mágicamente junto al árbol de Navidad. Es un frenesí de reservas, búsquedas, encargos a familiares y páginas dobladas en catálogos coloridos con los que los “duendes” de las grandes superficies inundan nuestros buzones.

En una sociedad en la que parecemos haber olvidado el concepto de “menos es más”, lo cierto es que

BEBÉS REBORN: ¿HOBBY, PASIÓN, TERAPIA O ADICCIÓN?

En una agradable tarde de otoño, Marta empuja un cochecito de capota. Dentro, un bebé duerme plácidamente. Algunos viandantes, especialmente señoras mayores, se asoman discretamente para echar un vistazo al recién nacido. Una de ellas apunta: “Parece un muñequito”, ante lo que Marta, de manera resuelta, responde “es que es un muñequito, señora”. Se lo muestra, y la mujer se aleja, asintiendo con la cabeza y con cara de póker.

Se ríe Marta mientras nos cuenta esto.

-Antes me preocupaba que me tomasen por loca -explica- pero ya me da igual.

A través de esta mujer, que ya frisa en los cincuenta, nos

CESTAS DE NAVIDAD (o el misterio de la lata de piña)

Acertijo: ¿Qué tienen en común el psicólogo Paul Ekman y la piña en almíbar?

Tic, tac, tic, tac…

Si eres fan de la fruta, ahora mismo estarás buscando en Internet quién demonios es Paul Ekman, y si eres experto en psicología seguro que te estarás preguntando dónde estabas el día en que el la facultad explicaban el capítulo de la fruta en conserva. Tal vez, incluso, seas un psicólogo fruti-vegano y sigas sin entenderlo.

Tranquilos todos, que aquí lo explicamos.

ASÍ: LA CASA DE LAS MUÑECAS

Corría el año 1942. Era el Madrid de la posguerra, de los inevitables nuevos comienzos que siguen a toda campaña bélica, y la ciudad se recuperaba, lentamente, en cuerpo y espíritu.

En este escenario, surge La Casa de las Muñecas, un establecimiento situado en la Gran Vía, y desde cuyo enorme escaparate comenzaron a asomar muñecas de ojos curiosos, peluches color pastel e inquilinos de casas en miniatura.

En aquellos primeros días las muñecas se hacían por encargo, de