BEBÉS REBORN: ¿HOBBY, PASIÓN, TERAPIA O ADICCIÓN?

En una agradable tarde de otoño, Marta empuja un cochecito de capota. Dentro, un bebé duerme plácidamente. Algunos viandantes, especialmente señoras mayores, se asoman discretamente para echar un vistazo al recién nacido. Una de ellas apunta: “Parece un muñequito”, ante lo que Marta, de manera resuelta, responde “es que es un muñequito, señora”. Se lo muestra, y la mujer se aleja, asintiendo con la cabeza y con cara de póker.

Se ríe Marta mientras nos cuenta esto.

-Antes me preocupaba que me tomasen por loca -explica- pero ya me da igual.

A través de esta mujer, que ya frisa en los cincuenta, nos adentramos un poco más en el mundo de los reborns. No es ningún caso aislado, desde luego, y ella misma nos presenta a más personas que comparten su pasión.

Así, vamos conociendo la historia y evolución de estos muñecos tan reales.

El primer indicio de los muñecos personalizados apareció en Alemania, nada menos que durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la población debía pasar largas temporadas en refugios, y la escasez de casi todo les llevaba a reformar las muñecas que tenían sus hijas. Podría decirse que fue el principio de la customización.

Sin embargo, los bebés reborns tal y como los conocemos ahora no surgirían hasta 1990, en Estados Unidos, donde usando métodos parecidos comenzaron a darle a los muñecos bebés un aspecto más realista. Lo que empezó siendo algo minoritario, daría paso poco después a toda una industria.

El proceso artesanal, en cualquier caso, está siempre presente en la creación de estos muñecos, incluso cuando se realiza en las fábricas. En Muñecas Así, por ejemplo, además de la línea habitual de sus preciosas muñecas, tienen una serie limitada de bebés reborns que combinan el proceso industrial con el artesanal, para dar lugar a unas pequeñas réplicas humanas con un realismo impresionante.

Los creadores de reborns tienen en cuenta incluso el peso del bebé, así como su distribución, de manera que, al tomarlos en brazos, la caída del muñeco es tan real que incluso hay que sujetarles la cabeza como se haría con un recién nacido.

CONTROVERSIA

Si bien tener un hobby es siempre algo sano, y casi todos nosotros tenemos alguno, lo cierto es que hay aficiones que están mejor consideradas que otras. El coleccionista de muñecas, en general, se enfrenta en no pocas ocasiones al estupor de personas que consideran esta pasión impropia de una persona adulta. Por fortuna, las redes sociales han conseguido poner en contacto a este gran colectivo, lo que nos ha hecho darnos cuenta de que existe una cantidad ingente de personas que disfrutan con el coleccionismo de muñecas, y cada vez con menos complejos.

El caso de los reborns, sin embargo, aún está un tanto estigmatizado. ¿A qué se debe?

EL REBORN COMO TERAPIA

Probablemente, la respuesta a la anterior pregunta sea el descubrimiento, por parte de terapeutas de todo el mundo, de los muñecos reborn como terapia psicológica.

Con frecuencia, encontramos que entre el público de estos muñecos se encuentran madres con el síndrome del nido vacío (hijos ya mayores que se han independizado). También tienen seguidoras entre las que no han podido ser madres. Además, se han revelado como una terapia estupenda en personas con Alzheimer, las cuales experimentan mejorías y progresos al estar centradas en el cuidado de uno de estos bebés.

Entonces… ¿es cosa de enfermos?

Absolutamente no.

Jugar con muñecas ya no es exclusivo de la infancia. Quizá el juego es distinto, porque, como adultos, ya no necesitamos proyectar sobre ellas las historias que de pequeños no nos dejaban realizar en primera persona, pero se disfruta de ellas de otras muchas maneras.

Entre los coleccionistas de muñecas se encuentran amantes de la moda (que suelen sentirse muy atraídos por las muñecas tipo Barbie), así como conocedores de la historia del juguete, aficionados a la customización, fotógrafos apasionados de las muñecas con galerías artísticas sorprendentes… El abanico es muy amplio.

Y en lo tocante a los reborns, están las personas que, sencillamente, han encontrado el objeto de su deseo en estas perfectas y adorables réplicas de bebés, sobre las que proyectar su ilusión y su delicadeza.

Los bebés reborns han causado un fuerte impacto en países de todo el mundo, y tienen su público tanto entre niños como entre mayores.

A día de hoy, contamos con una gama amplísima para satisfacer todos los gustos, necesidades y bolsillos. Y hay que decir que cada vez más están en la carta de los Reyes Magos de pequeños y mayores. Desde las preciosas creaciones de Nines D’Onil hasta las delicadas muñecas de Berbesa, pasando por los espectaculares trabajos de Arias, tenemos de sobra donde elegir.

Así que, si tu pasión son los reborns, no te quedes con las ganas.

 

 

-Zenda B. Austen

 

 

 

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